2 Reales Carlos III Potosí (1775)
A continuación se enumeran las características técnicas de la moneda:
- Época: Reinado de Carlos III (1759–1788)
- Material: Plata
- Forma: Redonda
- Diámetro: 26-27 mm aprox.
- Peso: 6 gramos
- Ceca: Potosí (actual Bolivia)
- Año: 1775
- Valor Facial: 2 Reales
- Ensayadores: José de Vargas y Flores - Raimundo de Iturriaga
En el anverso vemos el busto laureado de Carlos III, con manto real, mirando hacia la derecha. Lo rodea la leyenda:
- CAROLUS III · DEI GRATIA · 1775
- (Carlos III, por la gracia de Dios, 1775)
En el reverso, el diseño muestra el escudo coronado de armas reales de España, incluyendo Castilla, León, y Granada, flanqueado por las columnas de Hércules con la cinta de PLUS ULTRA. La leyenda dice:
- HISPAN·ET IND·REX · PTS · 2R · J·R
- (Rey de las Españas y de las Indias – Ceca de Potosí – 2 Reales – Ensayadores José de Vargas y Flores - Raimundo de Iturriaga)
Este modelo reemplazó al diseño columnario en 1772 y se mantuvo hasta el final del siglo.
Un imperio en reformas
En 1775, el rey ilustrado Carlos III impulsaba profundas reformas para modernizar la administración, el comercio y las estructuras coloniales. En América, las nuevas intendencias trataban de reforzar el control económico, y la Casa de Moneda de Potosí operaba ya bajo normas más estrictas tras los fraudes del siglo anterior.
Estas monedas no eran solo plata: eran propaganda real, símbolo de autoridad y presencia del monarca en todos los rincones del imperio.
¿Qué podías comprar con 2 reales?
En la segunda mitad del siglo XVIII, 2 reales equivalían a ¼ de peso fuerte (8 reales). Con ellos, una persona común podía pagar:
- Una comida sencilla en una posada
- Varios litros de vino
- Una pluma de escribir y papel
- Una entrada a una corrida o comedia popular
- El jornal diario de un campesino en algunas zonas
Era una moneda manejable, habitual en pagos cotidianos tanto en América como en la península.
Un símbolo imperial de confianza
Estas piezas circularon no solo por España y América, sino también por Europa, África y Asia. Eran valoradas por su pureza, su peso constante y su prestigio. En lugares tan lejanos como Manila o Cantón, un real de plata como este podía abrir puertas.
Y en cada una de esas monedas iba grabado no solo el rostro del rey, sino también la memoria del Potosí, esa montaña que, por siglos, sostuvo al imperio.
Comentarios
Publicar un comentario