El Nacimiento de la Peseta 1868-1870
La peseta nace con esperanza: el Gobierno Provisional y las primeras monedas de una nueva España (1868-1871)
Pocos momentos de la historia de España han sido tan intensos y decisivos como el cambio de régimen de 1868. Con la Revolución de Septiembre —la llamada Gloriosa— cayó la monarquía de Isabel II y se abrió una etapa de reformas, ideales liberales y esfuerzo por modernizar el país. En el corazón de esa transformación nació también una moneda que acompañaría España durante más de siglo y medio: la peseta.
Un Gobierno Provisional, muchas urgencias
Tras la expulsión de Isabel II, el llamado Gobierno Provisional (1868-1871) asumió las riendas del Estado con una mezcla de utopía, pragmatismo y urgencia política. Presidido por el general Serrano, con Laureano Figuerola como ministro de Hacienda, se intentó ordenar un sistema económico que arrastraba siglos de caos monetario —con reales, escudos, maravedís y un sinfín de divisiones difíciles de entender— y adaptarlo a los nuevos tiempos.
| Laureano Figuerola |
La peseta
El 19 de octubre de 1868 el Gobierno Provisional decretó que la peseta sería la nueva unidad monetaria nacional y el eje del sistema decimal que sustituiría a las antiguas unidades fragmentadas. El término “peseta” no surgió de cero: ya se usaba desde siglos atrás como nombre en Cataluña para referirse a ciertas monedas.
|
|
|
|
(En las imágenes podemos ver dos ejemplos de "Pesetas" de Barcelona de la colección de Victor Wild.)
El decreto puso fin a la dispersión monetaria y marcó una voluntad de modernización que se traduciría visualmente en las primera monedas acuñadas en 1869.
Las primeras pesetas (1869-1870):
El Diseño y Simbolismo
El Gobierno Provisional decidió en 1868 representar a Hispania en las nuevas monedas de peseta, pero no partía de cero. Recuperaba una iconografía con casi dieciocho siglos de historia, nacida en época romana bajo el emperador Adriano.
Adriano, nacido en Itálica (Santiponce, Sevilla), fue el primer emperador estrechamente vinculado a Hispania. Durante su reinado, las monedas imperiales mostraron a la provincia personificada como una figura femenina, sentada o reclinada, portando una rama de olivo. En ocasiones aparece acompañada por un conejo, animal tradicionalmente asociado a la Península desde la Antigüedad. No se trataba de una tierra sometida, sino de una provincia próspera, pacífica e integrada en el conjunto del Imperio.
| Denario de Hadrianvs-Reverso Hispania |
Esta imagen tuvo una enorme fuerza simbólica. Representaba a Hispania como entidad histórica con identidad propia, no como simple territorio dominado. Precisamente ese mensaje era el que necesitaba transmitir el nuevo régimen surgido tras 1868.
De Roma al Sexenio Democrático: Hispania en la peseta
La Hispania que aparece en las monedas de 1869 retoma claramente el modelo romano. Se trata de una figura femenina recostada, apoyada entre los Pirineos y el Peñón de Gibraltar, sosteniendo una rama de olivo. No hay retrato real ni símbolos dinásticos. En su lugar, una alegoría atemporal que encarna la nación.
![]() |
| Modelos Monedas 1868 (Tomadas de: Blog Numismático) |
La elección no fue casual. El Gobierno Provisional buscaba legitimarse evitando referencias monárquicas y apostando por un lenguaje visual comprensible y cargado de tradición clásica. La soberanía ya no residía en una persona, sino en la nación misma.
Así, la nueva moneda no solo servía como instrumento económico, sino también como declaración política. La peseta nacía como símbolo de modernidad, unidad y ruptura con el pasado inmediato, apoyándose paradójicamente en una imagen forjada en la Antigüedad.
Emisiones destacadas del período:
100 pesetas 1870
Moneda de oro de gran valor y muy rara.
Anverso aparece la figura de Hispania de pie, mirando a la izquierda y sosteniendo una rama de laurel, con el paisaje al fondo.
Reverso muestra el escudo coronado con mantolín y las columnas de Hércules, con su leyenda de ley y valor facial, reflejando tanto la soberanía nacional como la tradición heráldica español
5 pesetas 1869
Anverso: Hispania recostada con la leyenda Gobierno Provisional y las iniciales del grabador.
Reverso: Escudo con columnas y lema Plus Ultra.
Fueron acuñadas unas 100 piezas en 1869, lo que las convierte en monedas muy escasas y demandadas.
5 pesetas 1870
Versión similar a la de 1869 pero con ligeras variaciones técnicas y de distribución en tallaje.
5 y 10 céntimos
| (Tomadas de Numismática Mayor) |
Construyeron la circulación cotidiana.
En el reverso, un león rampante sosteniendo el escudo dio lugar a apodos populares como “perra gorda” (10 céntimos) y “perra chica” (5 céntimos) por la pareidolia del diseño.
¿Qué supusieron estas monedas para España?
Más allá de su valor facial, estas monedas representaron:
- Un paso hacia la normalización del sistema monetario español, abandonando la maraña de maravedís, reales y escudos tradicionales.
- Un mensaje político visual: no hay retratos de monarcas, hay símbolos de soberanía nacional.
- Un futuro compartido con Europa: el sistema decimal y la equivalencia con el franc francés prepararon a España para entrar en la Unión Monetaria Latina.
- Una base para el cambio de régimen: aunque el Gobierno Provisional solo duró unos pocos años, su reforma monetaria sobrevivió y fue adoptada por los gobiernos posteriores (Amadeo I, la Primera República y la Restauración).
¿Qué fue la Unión Monetaria Latina?
La Unión Monetaria Latina (UML) fue un acuerdo internacional firmado en 1865 entre Francia, Bélgica, Italia y Suiza, al que posteriormente se sumaron otros países, con el objetivo de unificar criterios monetarios y facilitar el comercio entre Estados europeos.
La idea era sencilla y, para la época, bastante avanzada:
cada país podía seguir emitiendo sus propias monedas, con su nombre y símbolos nacionales, pero todas debían tener el mismo peso, diámetro y contenido metálico, especialmente en oro y plata. De este modo, una moneda francesa podía circular sin problemas en Italia o Suiza, y viceversa.
En la práctica, se estableció un patrón común basado en el franco francés, con un sistema decimal y una relación fija entre el oro y la plata. La moneda de referencia fue la pieza de 5 francos de plata, cuyo estándar se adoptó como modelo para el resto de países miembros.
España y la Unión Monetaria Latina
España no llegó a firmar oficialmente el tratado de la Unión Monetaria Latina, pero el Gobierno Provisional de 1868 decidió adaptar el nuevo sistema monetario español a sus criterios. La creación de la peseta respondió directamente a esta voluntad de integración económica y modernización.
La equivalencia era clara:
1 peseta ≈ 1 franco, lo que permitía que las monedas españolas encajaran perfectamente en el sistema europeo sin necesidad de acuerdos formales. Las primeras pesetas de plata de 1869 adoptaron pesos y leyes compatibles con las monedas de la UML.
Este alineamiento facilitó el comercio exterior, dio credibilidad internacional a la nueva moneda y situó a España en la órbita económica europea, algo especialmente importante tras la caída de Isabel II y en plena búsqueda de estabilidad política.
Un legado que duró más de un siglo
La peseta no solo sobrevivió al Sexenio Democrático: se mantuvo como moneda oficial de España hasta la llegada del euro en 2002. Fue una unidad que viajó con generaciones enteras, de cafés y mercados, de guerras y dictaduras, de democracia y globalización.
Y para el coleccionista, las piezas del Gobierno Provisional —con sus diseños singulares y sus tiradas más reducidas— siguen siendo joyas de la numismática española.








Comentarios
Publicar un comentario